EL FENÓMENO !

lunes, 1 de septiembre de 2014

Prohibido bikinis en el parque acuático más exclusivo de Corea del Norte

Piscinas con olas y decenas de toboganes de colores atraen a cientos de bañistas a Munsu, un espectacular parque acuático de Pyongyang donde el bikini está completamente vetado y la entrada cuesta cuatro veces el sueldo mensual de un norcoreano medio.
Abierto en octubre de 2013 con un desfile militar por todo lo alto, este monumental complejo ocupa 15 hectáreas al este de Pyongyang y a primera vista no tiene nada que envidiar a sus similares de otras capitales del mundo.

Una bizarra imagen aguarda a todo visitante en el amplio recibidor principal de Munsu. Es la estatua a todo color del fallecido líder Kim Jong-il que, sonriente y ataviado con su clásico traje caqui, preside junto a dos sombrillas el escenario con la gigantesca fotografía de una playa a su espalda.

En la parte interior del recinto hay cafetería, cervecería, restaurante, varias piscinas de natación, de burbujas y para niños, además de lanzaderas y ríos que fluyen hasta la más extensa parte exterior.

Al aire libre norcoreanos de todas las edades chapotean en el simulador de olas y usan con visible entusiasmo otras tantas piscinas y coloridos toboganes grandes, pequeños, rectos, ondulados, enroscados y de todos los tipos imaginables.

Pero, ¿quién se baña en el parque acuático del país más aislado del mundo? Una empleada asegura a EFE que la entrada para extranjeros cuesta 10 euros y los locales pagan 20.000 wones norcoreanos, cantidad desorbitada si se tiene en cuenta que un empleado local gana unos 5.000 wones al mes.

"Si la gente no pudiera permitírselo, ¿entonces por qué el parque está lleno?", comenta con ironía un funcionario mientras señala con el dedo las piscinas donde varios cientos, posiblemente más de mil personas entre niños, adolescentes y familias, se bañaban hoy aprovechando el día soleado.

Los norcoreanos generalmente reciben complementos salariales, lo que unido a la volatilidad de la moneda local hace que refrescarse un día caluroso en Munsu no sea tan inaccesible como parece, según la dudosa explicación que ofrece el empleado gubernamental.

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